Innovación Progresiva: Una solución para la Industria Bio-Farmacéutica

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Carolina Oliú Castillo

Agente de Innovación y Comercialización Internacional

Instituto de Innovación basada en Ciencia

Universidad de Talca

 

La industria bio-farmacéutica desde hace algunos años está pasando por grandes cambios evolutivos y adaptativos, debido, entre otros factores, a la expiración masiva de sus patentes, pero también debido a los altos costos derivados de la investigación y desarrollo que no dejan de aumentar. La sofisticación de algunas enfermedades hace inviable muchas veces, una cura a pesar de las multimillonarias cifras en dólares que invierten año a año el mundo de las empresas privadas y los diferentes estados que se implican en estas investigaciones. Un ejemplo es el fracaso en la cura de la enfermedad de Alzheimer. La empresa Eli Lilly, quien liderar los avances para descifrar los secretos de esta enfermedad que hostiga a más de 44 millones de personas en el mundo, acaba de admitir su fracaso rotundo, luego de inversiones de más de tres mil millones de dólares en 30 años. Aquí el problema mayor radica en querer descubrir un remedio único que asegure ganancias por más de 13 mil millones de dólares a quien dé con la molécula milagro, mientras que con ciencia, tecnología e innovación progresiva se pueden hacer igualmente grandes avances.

Este escenario nos lleva a un contexto tan complejo desde lo comercial, como desde lo humano en lo que atañe a reorganizar la industria que permita encontrar otros caminos más viables hacia una mejor fórmula de innovación que consienta extender la importancia de seguir desarrollando productos bio-farmacéuticos de calidad como prioridad máxima. Para que esto sea realidad, es necesaria la implicación de todos los actores que de cerca o de lejos interactúan con la industria y el Estado, empresas privadas, públicas, universidades, centros tecnológicos, hospitales y pacientes.

El desarrollo de medicamentos de calidad que permitan la eliminación progresiva de enfermedades degenerativas necesitan también la implicación de grandes cantidades de capitales e instrumentos sofisticados y para ello, las universidades son el bastión donde se forman los líderes que pueden encontrar una solución a esta problemática y a través de la innovación progresiva como el principal método por la cual nuevos productos y procesos son descubiertos y aplicados con el fin de establecer un tratamiento médico exitoso. Los científicos trabajan sobre la base del conocimiento mundial existente, aprendiendo de sus pares y reaccionando a lo que se avanza en diferentes sectores de la ciencia y la tecnología. Muchas veces, las nuevas tecnologías influencian la innovación, permitiendo acelerar sus descubrimientos. Los progresos realizados en genómica y en proteómica han permitido secuenciar las proteínas y comprender las pequeñas diferencias estructurales entre las proteínas, lo que ha permitido a los bioquímicos, biólogos y médicos de beneficiarse de nuevos métodos de investigación para identificar las fuentes de medicamentos potenciales. La ingeniería genética ha influenciado la manera en que las vacunas pueden ser puestas a punto hoy día. La nanotecnología deja comprender que será posible desarrollar nano estructuras capaces de encaminar compuestos bio-activos a tejidos específicos del cuerpo y eliminarlas cuando estas no seas más necesarias, lo que podría reinventar la manera en que utilizamos ciertos medicamentos ya existentes.

Por otro lado, es sumamente importante sostener los esfuerzos en la creación no solamente de profesionales competentes a través de universidades de calidad y de programas de valorización del Estado, sino también de la creación de empresas del rubro de la bio-farmacia en Chile. En esta industria, la innovación progresiva lleva generalmente a la creación de diferentes grupos de medicamentos, ya sea aquellos que poseen una composición química similar y que tratan enfermedades similares, como las familias de la penicilina, las estatinas que permiten disminuir la tasa de colesterol, etc. Esto no quita que la industria bio-farmacéutica pueda igualmente ser mejorada progresivamente, como lo demuestran los cambios en la concepción y la función de las bombas de insulina, que son dispositivos que sirven para el tratamiento de la diabetes.

Desde hace mucho tiempo, se cree que un mismo medicamento debe servir para curar enfermedades en diferentes tipos de personas, cuando en realidad, esto se encuentra muy lejano a la verdad. No estamos frente a un zapato, en el que un número dado, le queda a una gran cantidad de personas que poseen un “mismo” número de pie. Los medicamentos, contrariamente a un zapato, reaccionan a componentes químicos diversos y muchas veces de manera diametralmente opuestas, lo que ocasiona grandes complicaciones a la hora de administrar un medicamente o de medir la reacción de este ante una enfermedad. Quizás, parte de la solución esté en la combinación progresiva de diferentes medicamentos.

Desde el punto de vista de un modelo de negocios, la innovación progresiva permite a una empresa diversificar su gama de productos, lo que puede traducirse en un aumento de sus beneficios. En el caso de empresas de investigación bio-farmacéuticas, una parte de sus beneficios puede ser reinvertido en los programas de investigación y desarrollo para poner a punto otros grupos de medicamentos innovadores. Una variedad de productos similares sobre el mercado crea una competencia entre los fabricantes de medicamentos, lo que tiene por efecto, no solamente que los precios bajen, sino que la calidad y disponibilidad aumenten.

 

PRESENTACIÓN PROYECTO INES